martes, 22 de diciembre de 2015
Buit
En algún bus, metro o tren, no te diste ni cuenta, fue resbalando de a poco por tu bolsillo, hasta que cuando te paraste de pronto porque habías llegado a la parada, se cayó. Ni si quiera escuchaste como sonaba pero se perdió. Demasiado dormido para entender lo que pasa a tu alrededor. Solo reaccionas a ruidos que se asemejen a alarmas, tu despertador, la de la puerta que se cierra y bueno, el del tren que eventualmente se va. Eso es todo lo que crees que puedes perder durante el dia. Pero tienes un bolsillo por alma, y el fondo está roto.
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